El Ciclón y la Furia

¡Hasta la Victoria Siempre!

jueves, enero 26, 2006

Tardes con mi viejo. Parte Uno

Sonó el teléfono. Era mi viejo. Me dijo: “¿vamos a La Plata? San Lorenzo estaba puntero o podía ser puntero si ganaba, no me acuerdo bien. Lo dirigía Ruggeri. Le dije a mi viejo que el viaje hasta La Plata era muy largo y que no me parecía muy seguro ir para allá. El me dijo: “Yo voy igual. ¡Cómo no voy a ir si podemos ser punteros!”. Me preocupó que un tipo de setenta años se mandara solo a La Plata, con la camiseta de San Lorenzo puesta. Le dije: “Papá, por qué no lo ves por la tele, mirá si te pasa algo”. El me dijo: “Qué más me puede pasar a los setenta años. Yo voy a ver al Ciclón”. Me cortó. Me quedé dando vueltas alrededor del teléfono, nervioso. De golpe, lo llamé. Le dije: “Esperame que pido un remise y te paso a buscar”. Atendió enseguida, así que estaba esperando que lo llamara. Lo pasé a buscar y nos fuimos a La Plata en silencio. Había nubes densas en la ruta y el remisero tenía la radio prendida para escuchar la previa de los partidos. Cuando llegamos, un mundo de gente se movía en torno a la cancha de Estudiantes, eran como un cordón humano que estaba puesto ahí sólo para dificultarnos aún más la entrada al estadio. Eludiendo gente como un jugador de rugby lanzado a fondo, llegué a la ventanilla de plateas para darme con la novedad de que no había más. Conseguí, de última, dos populares. Hicimos una cola inmensa y entramos a la cancha con el partido empezado. Encima nuestro las tribunas hervían de caras fijas en el campo de juego . “Papá, esperame que voy al baño y vuelvo enseguida”, le dije. Entré al baño corriendo. Cuando salí, mi viejo no estaba por ningún lado. ¿Dónde se fue?, pensé. Hice un paneo con mi vista por la larga tribuna y lo vi. Estaba a mitad de camino, abriéndose paso. Me di cuenta de que yo ya le había servido para lo que él necesitaba, que era llegar a la cancha con todo pago. “Papá, papá”, le grité. Y le hice señas a la gente para que lo pararan. Alguien lo agarró del brazo y me señaló a mí. Mi viejo se dio vueltas, me miró, miró la cancha donde ya se estaba jugando, y me dijo una mentira letal: “Pensé que estabas arriba”. Y me hizo señas como si él, en verdad, me estuviera siguiendo a mí.

17 Comments:

  • At 8:04 p. m., Anonymous Conver said…

    Casla: este fin de semana compré los Lemmings. Me encantó. E hice circular la voz en clarinete. Un compañero lo vio en la librería de Corrientes y Callao y lo compró. Hasta la cajera le dijo que estaba bueno. El pibe es inteligente (todo lo que puede serlo un fanático de Vélez que se desvive porque San Lorenzo lo consagre como grande eligiéndolo como su rival clásico) y ya disfrutó los primeros relatos. Así estaremos mañana: unidos por los Lemmings y separados por una grandeza que él no entiende cómo conseguimos, si nunca ganamos la Copa. Pobre.

     
  • At 10:49 p. m., Blogger tetrabrik said…

    juan carlos casas, otro grande.

     
  • At 2:25 p. m., Anonymous Casla said…

    Gracias Conver: hoy me escribió Facundo, un lector de los lemmings y me dijo que también es de l Casla y de Boedo y que su viejo le dijo que Graciela Alfaro creó un Frankestein azulgrana: me pareció acertado ¡saludos a mis amigos del clarinete!

     
  • At 3:18 p. m., Blogger José said…

    Estimado Casla.
    No me parecía adecuado usar este espacio para preguntarle dónde mierda se puede conseguir los Lemmings en La Plata, pero el tema del post me vino de perlas.

    Ahora, me responde por favor? Gracias.

    José, Pincha.

     
  • At 3:24 p. m., Anonymous casla said…

    José: francamente no sé dónde se conseguirá. Pero supongo que en las librerías donde Tusquet haga distribución. Yo creo que si lo pedís te lo traen. Te mando un abrazo. El día que sucedió lo que narro en el post ustedes ganaron 3 a 1. Que no se repita.

     
  • At 6:13 p. m., Anonymous dj campeon said…

    no sé nada de mi viejo desde antes de navidad.


    ....

     
  • At 1:46 a. m., Anonymous Matias said…

    Fabián Casla, te escribe Matías, un pibe de Avellaneda. Te cuento que estoy laburando en una libreria de la calle Corrientes, hace más o menos un año... No es por chupa media, pero le recomiendo tu libro a todo el mundo y tambien a mis compañeros de laburo. A ellos, te soy sincero, no le gusta para nada lo que escribis, y menos les gustó la lista de tus mejores o favoritos diez escritores que publicaron en no me acuerdo que diario.

    Soy de racing, y con mi viejo fuimos muchas veces a La Plata a ver a la academia, pero siempre en tren, eso es peor.
    Te agregué a mis links del blog que armé hace poco.
    Eso era todo,queria contarte mi entusiasmo por los Lemmings.

     
  • At 11:51 a. m., Anonymous el Kaiser said…

    che, les estamos rompiendo el ortin a todos; uds son los proximos!

     
  • At 2:37 p. m., Anonymous Casla said…

    Matías: gracias amigo. Debés ser un veterano del pánico como yo. Te mando un abrazo. Y sí, ir en tren con el viejo hasta La Plata es una verdadera ordalía.

     
  • At 2:49 p. m., Blogger noseoye said…

    groso

     
  • At 4:05 p. m., Anonymous old trafford said…

    Al pincha José: preguntá en Capìtulo -6 entre 47 y 48, la librería del Negro Muiña.
    A Casla: la gloriosa piojera de 1 y 57 es un tremendo embudo de historias de padres e hijos que se pierden y encuentran, con el paso cambiado. Padres montados en los hombros del hijo, diría el querido Horacio Castillo en su bello poema sobre Anquises. Pero pensándolo bien, eso pasa en cualquier cancha, en toda època y con cualquier camiseta. Y cada uno que atraviesa ese torbellino, se apropia involuntariamente de los recuerdos de cosas que les sucedieron a otros. Abrazo grande para vos. ¿Conseguiste "El trigo de la luna"?
    A Tetrabrik: espero que todo esté bien, te mando un abrazo grande.

     
  • At 4:23 p. m., Anonymous Casla said…

    Sí, Lo conseguí: ahora voy a por Noches Blancas que es un cd en vivo. Y por los diarios de Angel Rama. Big zoabra!

     
  • At 5:27 p. m., Blogger José said…

    Gracias Old Trafford, voy a preguntarle al Negro o a Perla a ver si lo tienen.
    Con mi viejo no tengo recuerdos en la cancha, porque nos separa la camiseta: es de Racing.
    Tengo otro tipo de recuerdos en el corazón, como cuando probé whisky por primera vez en mi vida. Habíamos ido a cazar los dos solos y el Falcon se había parado en medio de una ruta de tierra. Afuera llovía mucho. Nosotros adentro, dándole a la petaca. Creo que tenía 11 años.
    Chau, un abrazo y gracias.

     
  • At 10:25 p. m., Anonymous Sergio said…

    Casas Fogwill me recomendó tu libro. Lo compré, está muy bueno, en serio. ¿qué mas se puede leer tuyo?

     
  • At 12:40 p. m., Blogger AbrazoLasSombras said…

    yo le inyecté el libro a un amigo al que estoy iniciando en la lectura (le metí también Shakespeare, Bukowski, Burroughs... así que fijate jejeje)
    No pensaba comentar nunca en tu blog, pero ya que se habla del librito y de futbol... Cualquier pibe de barrio se mete con las historias, aunque se le escapen algunas cosas
    A las canchas de La Plata fui muchas veces en tren. Como soy hincha de Newell´s suelen ser partidos poco asistidos y muy aburridos, por lo que no hay muchas anécdotas...
    lo que si, estoy cansado de ir al cenicero ese de mierda para ver como perdemos!!!

     
  • At 5:39 p. m., Blogger la vida en pijamas said…

    cualquier piba de barrio también, y eso que a mi el fútbol...

    otra vez, casla, felicitaciones por el libro. se lo estoy recomendando a todo el mundo. el mío se lo presté a un amigo y gusta tanto que no para de circular: él a un amigo, su amigo a otro amigo...yo sólo espero no perderle el rastro.

     
  • At 7:50 p. m., Anonymous Casla said…

    Hey, Pijama People: sos Hug Heffner? Ese sí que la rompía...

     

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